Hace unos días me enviaron a una empresa de chatarra para hacer una formación y una evaluación. Una visita más, de las muchas que hacemos. O eso pensaba.
Al entrar en la nave, me encontré con algo que no era lo habitual. No era solo una empresa. Era un espacio lleno de personas con carros cargados de chatarra recogida por las calles. Personas en situaciones muy duras, muchas de ellas sin hogar, que llegan allí intentando sacar algo de dinero para poder seguir adelante.
Y en medio de todo eso, los riesgos.
Hierros, piezas cortantes, materiales pesados… manipulados sin guantes, sin calzado de seguridad, algunos incluso en chancletas. A pocos metros, una carretilla elevadora moviéndose. Todo mezclado. Todo sin control.
En ese momento no piensas en normativas, ni en procedimientos, ni en documentos. Piensas en que eso no puede seguir así.
También te das cuenta de lo difícil que es intervenir en una situación como esa. No son trabajadores de la empresa. No siempre hay comunicación fácil. No hay cultura preventiva. Pero aun así, la responsabilidad sigue estando ahí. Y ahí es donde nuestro trabajo cobra sentido.
Después de hablar con la empresa, de explicar, de insistir y de buscar una solución que realmente se pudiera aplicar, conseguimos dar un paso importante. Se ha establecido que nadie puede acceder a la zona de descarga sin protección: guantes, calzado de seguridad, chaleco y gafas. Además, se ha creado una zona de espera donde la propia empresa facilita estos equipos antes de entrar. Y todo esto se ha recogido en un protocolo para que no dependa de un día concreto, sino que se mantenga en el tiempo.
No es la solución perfecta. Seguramente nunca lo será en un entorno así. Pero es un avance real.
Salí de allí con una sensación diferente a la de otras visitas. Porque hay días en los que haces tu trabajo… y hay otros en los que recuerdas por qué lo haces.
Y al final, de eso va la prevención. No solo de evitar accidentes. Va de proteger a las personas. A todas. Incluso en los escenarios más complicados.
Ese día me recordó que esto no es solo un trabajo. Es vocación.






